La mercantilización de lo cotidiano no es una novedad, de hecho es parte del mundo en que vivimos y supone un ordenamiento que, desde una visión positivista, promueve el desarrollo y el bienestar para toda la humanidad, pero ¿qué pasa cuando los hechos de la realidad misma y su reconstrucción simbólica se tornan en una mercancía a espaldas de millones de ciudadanos que parecen desconocer la lógica de los medios? Pues bien me propongo simplemente denunciar un sistema y no un medio en particular para no entrar en la estupidez de los medios oficialistas o antioficialistas, lo que está funcionando hoy es un sistema extorsivo vinculado al apoyo económico mediante la pauta publicitaria como disfraz blanqueado de una actividad comercial. Pero más allá de nuestras creencias acerca de que los medios están comprados y por eso publican alguna que otra nota oficialista, lo que se advierte es una lógica que se ha generalizado y ya no es solo el gobierno el que compra, en realidad son un montón de actores sociales: empresas, laboratorios, sindicatos, clubes, etc, y por eso más que nunca el aspecto mercantilista asume su rol más tirano y perverso. Es una especie de matrix mediática, si se me permite la metáfora, que manejada por las corporaciones sociales, generan un realidad distorsionada, muy alejada del verdadero interés del ser humano y que sin embargo funciona todos lo días con su lógica y con personas que la desarrollan.
En palabras directas y sin rodeos, se podría escuchar algún director de sección de un grupo de medios decir, este no pauta busquemos “algo” (se entiende algo que lo comprometa) y “llamémoslo” para conocer su “opinión”. También en sentido inverso, con este no nos podemos meter porque pauta. Así, lo que se llama la agenda, es decir, aquellos temas que vivimos en lo cotidiano como cuestiones importantes y destacadas, es lo que su mercantilización define a través de los negocios del medio de comunicación y no aquello que por su relevancia social podría tener sentido, el resultado es una perdida importantísima que deviene de la función social que tienen los medios en la conformación de ciudadanos libres y pensantes.
Los valores importantes de la vida social, la salud, la educación, la producción, el trabajo, la niñez y podríamos seguir aquí con muchos temas/valores más, han quedado subsumidos bajo el resultado de una negociación a la que no asistimos y cuyo resultado deviene en realidad. Claro está, abramos un paréntesis y digamos que cada sujeto posee frente a lo que consume, unas defensas, unas condiciones metalingüísticas o lo que conocemos como leer entre líneas. Pero frente al arsenal mediático y a la forma de vida tal y como se desarrolla por estos días, se advierte que gran parte de la población desconoce la sistematicidad con que esta estructura funciona y reconstruye una realidad que pareciera ser de verdad. Simplemente basta con analizar el slogan del principal canal de noticias TN: "periodismo independiente", ¿independiente? ¿de quién? mucha gente cree y está convencida de eso, este es un dato muy real.
Solo dos cosas más me gustaría decir, me parece que frente a esta realidad lo primero que tenemos que hacer es no caer es la estupidez de las antinomias de toda la vida, peronismo y anti, boca-river, medios oficialistas o anti, etc. Tenemos cada día que construir esa tercera posición que nos permite valorar las noticias-realidades de todos los días. La segunda ligada a la primera es poder superar las ataduras que impiden ver en el oficialismo o en la oposición algún valor positivo, tenemos que crecer como sociedad y no podremos hacerlo hasta tanto no construyamos ese lugar de intersección en donde la salud, la niñez, la producción, el trabajo se transformen en valores para la sociedad con un desarrollo por sobre el color de la bandera que los levante.
Espero no haber ofendido al periodista justo y dedicado que corre detrás o delante de la noticia, porque el poco tiene que ver con la conformación de una estructura que ya existe y excluye de inmediato a quién no opere en este sentido. Él tiene que escribir de algo que su editor responsable definirá en base a una conversación que se mantendrá con su director. De todos modos mis queridos periodistas deberán reconocer que son quienes alimentan a la bestia que genera el pescado podrido y que frente a esta realidad no es menester quedar bien sino más bien promover una actitud crítica, tal y como se enseña en las mejores academias en donde se estudia periodismo.
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